
Un operador hotelero firma un contrato de arrendamiento con una sociedad inmobiliaria que posee los edificios. El hotelero recibe los ingresos de explotación, la sociedad inmobiliaria percibe un alquiler indexado. Ambas estructuras asumen riesgos distintos, tienen balances separados y, a menudo, diferentes inversores. Este es el principio del modelo OPCO/PROPCO, y su comprensión condiciona decisiones patrimoniales y operativas importantes.
El contrato entre OPCO y PROPCO: donde todo se juega concretamente
Se habla a menudo de la separación entre explotación y tenencia inmobiliaria como un esquema simple. En la práctica, la complejidad se concentra en el contrato que une a ambas entidades: el arrendamiento.
El tipo de contrato elegido (comercial clásico, arrendamiento triple neto, arrendamiento con alquiler variable indexado a la facturación) determina quién asume los gastos de mantenimiento, fiscalidad local y obras. En un arrendamiento triple neto, la PROPCO recibe un alquiler predecible y transfiere casi todos los costos a la OPCO. El rendimiento de la sociedad inmobiliaria parece estable, pero el operador asume un alto riesgo en períodos de baja actividad.
Por el contrario, un arrendamiento con componente variable protege a la OPCO en períodos de baja, pero introduce volatilidad en los ingresos de la PROPCO. La elección entre estas fórmulas depende del poder de negociación de cada parte, del sector de actividad y de la duración del compromiso deseada. Para entender todo sobre opco y propco, hay que comenzar por leer este contrato y sus anexos, no por los organigramas jurídicos.

OPCO y PROPCO en sectores no tradicionales: educación, glamping, coworking
La imagen clásica del modelo OPCO/PROPCO se refiere a la hotelería o al comercio minorista. En los últimos años, la estructura se ha extendido a sectores donde no se esperaba.
Escuelas especializadas y estructuras educativas
Actores de capital privado están estructurando ahora escuelas especializadas (notablemente las SEN schools en el Reino Unido) separando la tenencia de los edificios escolares en una PROPCO y el servicio educativo en una OPCO. La estructura se realiza a menudo en joint-venture, lo que permite a la sociedad inmobiliaria asegurar un rendimiento de alquiler respaldado por un operador que ya ha realizado varios ciclos de explotación.
Glamping y alojamiento alternativo
El glamping ilustra bien la lógica OPCO/PROPCO aplicada a activos ligeros. El operador gestiona la comercialización, la acogida y la experiencia del cliente. La PROPCO posee el terreno y las estructuras semi-permanentes. El riesgo operativo permanece concentrado en la OPCO, mientras que el valor patrimonial del sitio recae en la PROPCO.
Lo que hace que estos sectores sean interesantes es que la separación OPCO/PROPCO resuelve un problema concreto: los inversores inmobiliarios clásicos no saben cómo explotar una escuela o un sitio de glamping, y los operadores no tienen los fondos propios para comprar el terreno.
Vehículo jurídico de la PROPCO: sociedad clásica o fondo regulado
La elección del vehículo en el que se aloja la PROPCO tiene consecuencias directas sobre la fiscalidad, la gobernanza y la capacidad de captar fondos.
Una tendencia reciente muestra el uso creciente de fondos regulados como el RAIF luxemburgués (Reserved Alternative Investment Fund) para llevar la componente inmobiliaria. La arquitectura se basa en un aislamiento riguroso de la tenencia del terreno respecto a la explotación, lo que asegura el perfil de riesgo para los inversores institucionales.
Concretamente, alojar la PROPCO en un RAIF en lugar de en una SCI o una SAS clásica permite estructurar la distribución de los ingresos de alquiler según reglas reguladas, acceder a un marco de reporting normado y tranquilizar a los suscriptores acostumbrados a fondos regulados. Los retornos varían en este punto según el tamaño de la cartera inmobiliaria y el perfil de los inversores objetivo, pero la tendencia es clara en operaciones de varios decenas de millones de euros.
- SCI o SAS: flexibilidad de gestión, pero transparencia limitada para inversores institucionales exigentes.
- RAIF luxemburgués: marco regulado, reporting estructurado, adecuado para captaciones importantes con LP institucionales.
- REIT o SIIC: vehículo cotizado o semi-cotizado, pertinente cuando la PROPCO alcanza un tamaño crítico y busca liquidez.

Criterios de elección entre OPCO integrada y separación OPCO/PROPCO
La cuestión no siempre es saber si el modelo OPCO/PROPCO es “mejor”. A veces, mantener el inmobiliario en la misma estructura que la explotación es la decisión correcta.
Se separa cuando el valor del inmobiliario es significativo en relación con la actividad, cuando el operador quiere liberar capital para invertir en su explotación, o cuando los perfiles de riesgo de ambas actividades son demasiado diferentes para coexistir en un mismo balance.
No se separa cuando el terreno es modesto, cuando la actividad es demasiado joven para atraer a un inversor inmobiliario distinto, o cuando la complejidad jurídica y fiscal de la estructura supera el beneficio esperado.
- Volumen inmobiliario: más allá de un cierto umbral, la separación se vuelve rentable a pesar de los costos de estructuración.
- Maduración del operador: un operador con un historial sólido tranquiliza a la PROPCO sobre la continuidad de los alquileres.
- Estrategia de salida: si el objetivo es una cesión rápida de la explotación sin el inmobiliario (o viceversa), la separación facilita la transacción.
- Restricciones contables: la norma IFRS 16 empuja a algunas empresas a reconsiderar sus arrendamientos, lo que reaviva la reflexión sobre la estructura OPCO/PROPCO.
La norma IFRS 16, al imponer la inscripción de los derechos de uso en el balance del arrendatario, ha hecho visibles compromisos de arrendamiento que antes estaban fuera de balance. Esta transparencia contable reaviva la relevancia del análisis OPCO/PROPCO para comparar empresas con estrategias inmobiliarias diferentes en un mismo sector.
El modelo OPCO/PROPCO no es una herramienta financiera reservada a grandes grupos hoteleros o a sociedades inmobiliarias cotizadas. Hoy en día, estructura escuelas, sitios turísticos alternativos y espacios de coworking. El buen reflejo, antes de elegir, sigue siendo mirar el contrato, el vehículo jurídico y el tamaño del patrimonio inmobiliario involucrado, no la moda del momento.